![]() |
| |||||||||||
La pauta principal que siguió Donner era que todo debería de ser creíble pese a tratarse de la adaptación de un cómic, y por ello rechazó continuamente las proposiciones de los Salkind acerca del actor que debería interpretar a Superman. Los Salkind estaban convencidos de que debería de ser una superestrella y Nick Nolte, Burt Reynolds, Clint Eastwood e incluso Paul Newman se encontraban entre sus preferidos. En cambio Donner no se imaginaba a ninguno de ellos volando, y con razón pensaba que si él no podía, el público tampoco lo haría. Por ello se realizó un casting para encontrar al actor que pudiera encarnar a la perfección tanto a Clark Kent como a Superman, y el elegido fue el entonces desconocido Christopher Reeve. El papel de Lois Lane fue a parar a Margot Kidder, después de haber realizado numerosas pruebas a actrices como Stockard Channing, Lesley Ann Warren, Anne Archer, Susan Blakely o Debra Raffin.

El diseñador de producción elegido sería John Barry, un joven que contaba con un inmenso prestigio por sus colaboraciones con Stanley Kubrick en La naranja mecánica (1971) y sobre todo George Lucas en La guerra de las galaxias (1977). El director de fotografía sería el inglés Geoffrey Unsworth [BSC] (2001: Una Odisea del Espacio, Cabaret) y el montador el amigo y asiduo colaborador de Donner, Stuart Baird. Para la música Donner tuvo que llevar a cabo una elección dificilísima; Jerry Goldsmith había compuesto la banda sonora de La profecía y por ella ganó el único Óscar de su carrera, pero John Williams gozaba ya por aquel entonces de una gran popularidad gracias a películas como Tiburón (1975), la propia La guerra de las galaxias y Encuentros en la tercera fase (1977) y finalmente fue el elegido. Yvonne Blake sería la encargada de realizar el vestuario de la película, el legendario Stuart Freeborn (2001: una odisea del espacio) se encargaría del maquillaje y Denis Rich diseñaría la mítica secuencia de los títulos de crédito, cuyo coste fue superior al de una película inglesa media de la época.
John Barry y Geoffrey Unsworth tenían la misión de conservar el estilo del cómic (desde la atmósfera de Krypton, las oficinas del Daily Planet hasta la guarida de Luthor), pero el equipo de efectos especiales tenía que garantizar la completa verosimilitud de los vuelos de Superman o la película sería un completo fracaso. Por ello, algunos de los mejores especialistas no sólo del momento sino de toda la historia del cine se unieron a la producción; Wally Veevers [BSC], el genio tras 2001, sería el encargado de dirigir los efectos visuales, Roy Field [BSC] trabajaría como supervisor de efectos ópticos, Les Bowie como supervisor de Matte-Paintings y composite shots (planos compuestos), Derek Meddings como supervisor de las miniaturas y Paul Wilson [BSC] como el fotógrafo de éstas, y Colin Chilvers y John Richardson como supervisores de efectos especiales mecánicos.
Tras múltiples pruebas, se llegó a la conclusión que la mejor manera de hacer volar a Superman era mediante la proyección frontal. Este método consiste en lo siguiente: se coloca una cámara y un proyector en un ángulo de 90 grados. Entre ambos, un espejo convexo en un ángulo de 45 grados, y al fondo del estudio, un pantalla reflectante tras el objeto que quiera integrarse (en éste caso, Superman volando). El proyector proyecta la imagen del fondo (por ejemplo las nubes sobre las que vuela Superman) a través del espejo, y tanto esa imagen que aparece en la pantalla como fondo y el sujeto que quiere integrarse en ella son captados por la cámara (a través del reflejo en el espejo) y todo queda perfectamente integrado en un mismo plano. Zoran Perisic inventó para mejorar la técnica lo que denominó Zoptic, que consistía en sincronizar el zoom de la cámara con el proyector de manera que pudiera crearse la ilusión de ver a Superman alejándose o acercándose a la cámara, pese a que realmente no se movía. Finalmente, Denys Coop fue el director de fotografía de proyección frontal.


El rodaje de las dos películas comenzó en los primeros meses de 1977 con hasta siete unidades diferentes filmando escenas simultáneamente. Los costes se dispararon rápidamente (debido principalmente a lo caros que resultaban los efectos especiales fotográficos) y la dificultad para conseguir diversos planos -sobre todo aquellos en los que se necesitaban cables para hacer volar a Superman- provocó un enorme retraso en el rodaje. Las relaciones entre Richard Donner, Pierre Spengler y los Salkind se deterioraron hasta el punto en que dejaron de hablarse, y es entonces cuando apareció una figura que sería decisiva en el devenir de las dos películas: Richard Lester.

Richard Lester.
Lester era un director inglés principalmente conocido por las películas que realizó con los Beatles a mediados de los sesenta (¡Qué noche la de aquel día! y Help!), por la película protagonizada por Sean Connery y Audrey Hepburn Robin y Marian (1976) y sobre todo por las dos películas de Los tres mosqueteros que rodó simultáneamente en España en 1973 para los Salkind. Éstos aún le debían dinero por esas películas y le propusieron que se incorporase al rodaje de Superman como una especie de supervisor de producción, de manera que pudiese vigilar a Donner y hacer de puente de comunicación entre el director y los productores. Según recuerda Donner, Lester estaba presente en el rodaje todos los días, y si Donner tenía que decir algo a los Salkind, y viceversa, era a través de Lester. También recuerda que Lester se mostraba encantador hacia él ("llegamos a hacernos grandes amigos") y cooperativo en todo momento, ayudándole en todo lo que era necesario.
A principios de 1978 el rodaje llevaba tanto retraso que era evidente que no iban a poder acabar las dos películas para la fecha de estreno de la primera parte, por lo que Lester propuso que se concentraran en terminar el primer film ya que si éste resultaba un fracaso nadie querría ir a ver la segunda parte. Donner, sin más opciones, tuvo que acceder pese a que ya estaban completas secuencias tan importantes de la segunda parte como todo el material en el que aparecían Brando, Hackman, Ned Beatty y Valerie Perrine, así como gran parte del material de la fortaleza de Superman, la luna y la Casa Blanca.
Pocos días antes del estreno de la película aún se estaba trabajando duramente tanto en su montaje como en los últimos planos de efectos especiales y la grabación de la banda sonora. Además, al mismo tiempo que Walter Murch trabajaba en el montaje de sonido de Apocalypse Now en Estados Unidos, se decidió que el nuevo formato de sonido ideado por Murch para la película de Coppola (que no se estrenaría hasta el verano siguiente), sería utilizado a modo de prueba en Superman. De ésta manera, Superman tuvo pases en el formato Dolby Stereo 70mm Split Surrounds, el antecesor de los formatos 5.1 que conocemos actualmente y que contaba con idéntica distribución de canales aunque en pistas magnéticas analógicas.
El presupuesto final ascendió a unos astronómicos 55 millones de dólares de la época pero la recompensa en taquilla superó todas las expectativas: 300 millones de dólares en todo el mundo, con lo que el futuro de la aún inacabada segunda parte quedaba resuelto.
Superman ganó el Óscar a los mejores efectos especiales/visuales de 1978 (Wally Veevers, Les Bowie, Colin Chilvers, Zoran Perisic, Derek Meddings) y fue nominada a la mejor banda sonora (John Williams), mejor montaje (Stuart Baird) y mejor sonido (Gordon McCallum).
Fuente principal: Cómo se hizo Superman y audiocomentarios del DVD.
Artículo escrito por Nacho Aguilar.