![]() |
| |||||||||||
|
|
Primeros trabajos |
"Yo estaba por allí todo el tiempo, intentando hacerme tan útil como podía. Llevaba mensajes y hacía encargos, preparaba el café..., básicamente todo lo que el signor director me pedía que hiciera". Sergio Leone.
La relación de Sergio Leone con su padre, a quien en el fondo admiraba, era escasa. El viejo Leone tenía setenta años y no llegó a aconsejar a su hijo acerca de cómo medrar en la industria cinematográfica. Lo único que le proporcionó fueron sus contactos. Así pues, la carrera profesional de Sergio en el mundo del cine comenzó cuando fue presentado al director Carmine Gallone. Gallone, al igual que Bonnard, también era un amigo de la familia y a sus órdenes realizó sus primeros trabajos remunerados "comprando sus cigarrillos y trayéndole el café". Por estos pequeños trabajos recibió sus primeras acreditaciones a finales de los años 40.

Aquella fue una época de florecimiento de la cinematografía italiana. Los estudios Cinecittá comenzaron a acoger numerosas producciones extranjeras -en su gran mayoría norteamericanas- que buscaban en Roma tanto un buen clima para sus rodajes como la mano de obra barata que ofrecían los técnicos italianos. Carmine Gallone estaba especializado en realizar óperas filmadas con cantantes italianos que según decía podían "contribuir a la difusión del cine italiano en el extranjero". Aunque al joven Leone aquel tipo de cine no le motivaba especialmente, fue ascendiendo puestos a medida que sus habilidades para la logística (organización, selección de extras, etc) se pusieron de manifiesto.
Leone, a pesar de no ser más que un ayudante, "en realidad pasaba el tiempo observando cada gesto del cámara y el operador, como si formara parte de mis devociones. Gallone maniobraba a un centenar de personas en el plató, como los movimientos de la tropa. Conseguía maniobrar sus movimientos como el mecanismo de un reloj". Casualidad o no, posteriormente, la película de Leone Hasta que llegó su hora sería calificada por la crítica como una "ópera de violencia". En una clara muestra de su pasión por la fusión entre las imágenes y la música, Leone llegó al extremo de tener la banda sonora compuesta y grabada antes de iniciar el rodaje; después dirigiría y montaría sus escenas en función de ésta.
Tras una breve aparición como actor en Ladrón de bicicletas (Ladri di biciclette, Vittorio de Sica, 1948), Leone comenzó a trabajar en cine como ayudante de dirección del propio de Sica, Mario Camerini, Alessandro Blasetti, Mario Soldati o Mario Bonnard, y a pesar de no hablar una sóla palabra de inglés, Leone también trabajó en los peplums norteamericanos que se rodaban en Cinecittá. Fue ayudante de dirección de Mervyn Le Roy en Quo Vadis? (Quo Vadis?, 1951) y de Robert Wise en Helena de Troya (Helen of Troy, 1954). Éste último, al parecer, se mostró encantado con el entusiasmo del italiano y le pidió que aprendiera inglés y marchara con él a EEUU para continuar como su ayudante.

En la segunda mitad de los años 50, continuó con su labor de ayudante de dirección en los films italianos compaginándola con una nueva ocupación: director de segunda unidad. Esta labor implicaba que era el encargado de rodar los planos o escenas que carecían de diálogo o en muchos casos las secuencias de acción, por lo que se trataba de un cargo de responsabilidad que requería un verdadero talento fílmico. Como el gran amante del Western que era, se sintió complacido al poder trabajar como ayudante de Fred Zinnemann en Historia de una monja (The nun's story, 1958), dado que admiraba tremendamente su film Solo ante el peligro (High Noon, 1952) y especialmente de William Wyler en Ben-Hur (Ben-Hur, 1959), al ser uno de los ayudantes de los directores de segunda unidad Yakima Canutt y Andrew Marton, encargados de rodar la famosa carrera de cuádrigas.

De esta manera, Sergio Leone no sólo se inició en el cine comenzando por los peldaños más bajos, sino que al mismo tiempo recibió una formación de lo más diversa; por un lado desde las óperas de Gallone hasta las comedias y dramas italianos y por otro, los rodajes de las escenas de acción y de masas de las películas norteamericanas, un explosivo cóctel que influenciaría su posterior carrera como realizador.
Una vez superada la etapa del neorrealismo, el cine italiano de la posguerra comenzó a producir cientos de peplums, los cuales mezclaban habitualmente dioses, mitología y la belleza de sus protagonistas femeninas con los músculos del cabeza de cartel masculino. Se trataba normalmente de producciones muy baratas y de consumo rápido, que utilizaban pobres decorados de cartón-piedra o, en el mejor de los casos, algún plató de Cinecittá con los restos del atrezzo de las producciones americanas. Leone, en 1958, ya no era un simple ayudante sino que también tenía capacidad para influir en las decisiones creativas a través del guión. Así pues, colaboró en el libreto de Bajo el signo de Roma (Nel segno di Roma, Guido Brignone & Michaelangelo Antonioni, 1958), el de Le Sette Sfide (Primo Zeglio, 1961) o Rómulo y Remo (Romolo e Rémo, Sergio Corbucci, 1961).