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Sergio Leone: Hasta que llegó su hora


LA BANDA SONORA

En esta ocasión Ennio Morricone sí pudo llevar a cabo su vieja ambición de componer la mayor parte de la banda sonora antes que las imágenes estuvieran rodadas. En films anteriores esto se había limitado a alguna secuencia muy concreta, pero en Hasta que llegó su hora compuso el tema de cada personaje por anticipado. El más recordado es el del personaje de Claudia Cardinale, interpretado a plena orquesta y con la participación de la soprano Edda Dell'Orso. El de Cheyenne es un repetitivo sonar de un piano y un banjo con los silbidos de Alessandro Alessandroni, que en determinados momentos se para, acentuando así algunas de las frases o acciones del personaje. El personaje de Harmonica va por supuesto acompañado del sonido de una armónica, mientras que el tema de Frank, que utiliza una guitarra eléctrica,  fue titulado por Morricone "Like a Judgement" y es el que suena al final de la masacre de los McBain y durante el duelo final. Para el momento previo a éste, Morricone eligió interpretarlo con la trompeta a modo de degüello.

Claudia Cardinale y Sergio Leone

Stanley Kubrick quedó tan impresionado por el trabajo de Morricone que intentó contratarlo tres años después para La naranja mecánica. Las conversaciones no fructificaron, pero aún así utilizó música pre-grabada con el fin de conseguir la misma fusión con las imágenes. Posteriormente, Hasta que llegó su hora sería uno de los refentes del director neoyorquino a la hora de establecer un ritmo narrativo para Barry Lyndon (1975).

 

ALGUNOS PROBLEMAS

Si bien cada escena de Hasta que llegó su hora forma un bloque separado de las demás y es capaz de funcionar aisladamente, los problemas que típicamente se le achacan como conjunto son las pérdidas de ritmo y el excesivo ejercicio de retórica por parte de su director. Escenas como la de la taberna en mitad del desierto, en la que se encuentran por primera vez Jill, Cheyenne y Harmonica, tienen una excesiva duración teniendo en cuenta lo poco que aportan a la línea argumental de la película o de la propia narración.

Jill conversa con el tabernero (Lou Stander)

Otras, como el largo paseo de Jill por Monument Valley, únicamente tienen el valor de elevar a Hasta que llegó su hora casi a la categoría de Western tradicional gracias a esas clásicas imágenes americanas, de las que carecen por supuesto el resto de Spaghetti-Westerns, los cuales se conformaban con escenarios en Almería. La suma de todos estos factores hace que el producto no sea apto para todos los gustos, pues hay quienes encuentran esta lenta y cargada narrativa -casi al estilo japonés- algo realmente insoportable.

Que el tiempo iba a ser un problema para el film fue algo evidente incluso durante el propio rodaje. Leone se dió cuenta de ello e hizo ir a Sergio Donati a Almería con el fin de revisar el guión. Como consecuencia, por ejemplo la secuencia de la paliza que recibía Harmónica a manos de los hombres del Sheriff, que ya había sido rodada, tuvo que ser eliminada porque ya no encajaba con la nueva dimensión que el guión reservaba al papel de Bronson. Asimismo, algunos diálogos que originalmente pronunciaban actores secundarios que desaparecieron de la versión final fueron distribuidos entre los protagonistas. Entre ellos, las frases de Cheyenne en referencia a Harmonica ("está tallando un trozo de madera...") hacia el final del film.

La escena eliminada en que Harmonica es golpeado. Cortesía de The Tucumcari Web Connection.

Por todo ello, es comprensible que Hasta que llegó su hora sea por momentos un film confuso. La parte central de la película, con las idas y venidas del personaje de Henry Fonda desde el tren de Morton hasta el rancho McBain, carece de la continuidad geográfica y temporal que sí tiene el resto de la película, pues en determinados momentos incluso es de noche para él mientras al mismo tiempo es de día para Harmonica y Cheyenne. Así, no es de extrañar que los 165 minutos de película supusieran una duración excesiva para la Paramount, que cortó cerca de 20 para el estreno norteamericano.

Frank intenta convertirse en hombre de negocios

Pero en lugar de aligerar el film secuencia a secuencia, desaparecieron por completo el encuentro en la taberna, la muerte de Cheyenne y parte de la muerte de Morton. Por lo tanto, en una película en la que cada secuencia tiene un significado concreto y en la que en ocasiones es dificil situarse o seguir la acción, la eliminación de tanto metraje no hizo sino complicar aún más la narración.

El único mar al que llega Morton: el agua de su propia máquina de tren

Hasta que llegó su hora no sólo perdió así su mensaje global, sino que en lugar de una película larga se convirtió en una película eterna para los espectadores norteamericanos, que no entendían lo que aparecía en pantalla. Lógicamente, el film fracasó en Estados Unidos. En Italia recaudó 3'8 millones de dólares, medio millón menos que El bueno, el feo y el malo, aunque fue un gran éxito en el resto de Europa y especialmente en Francia, donde llegó a estar cuatro años en cartel en un cine de París

 

Artículo: © Nacho Aguilar.

 

Continúa con Agáchate Maldito. Viene de El bueno, el feo y el malo.

 

Las declaraciones que recoge este artículo están tomadas del libro de Christopher Frayling "Sergio Leone: Algo que ver con la muerte" (T&B Editores), obra de obligada compra para todos los seguidores del cineasta romano.

En cuanto a páginas de Internet, es recomendable visitar www.fistful-of-leone.com, donde se encuentran artículos relacionados con el cine de Leone y foros de discusión (en inglés). Para fotografías y localizaciones, la mejor página es www.valledeltabladillo.com.

 




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