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Esto es Esparta
Para ayudar a plasmar en la pantalla este drama épico de acción, Zack Snyder reunió un equipo diverso de colaboradores que incluía al cámara Larry Fong, al diseñador de producción nominado a un Oscar® James Bissell (Buenas Noches y Buena Suerte), al montador William Hoy, al diseñador de vestuario Michael Wilkinson, al supervisor de efectos visuales Chris Watts y a los supervisores de maquillaje y efectos de las criaturas Shaun Smith y Mark Rappaport. Para Bissell, 300 requería un enfoque atrevido del diseño de la producción a causa de la naturaleza virtual de los decorados y su fiel adherencia al estilo visual de la novela gráfica de Miller. “Era más operístico que realista”, reconoce. Usando los storyboards en miniatura de Zack Snyder como punto de partida, Bissell y su equipo crearon ambientes en 3-D e ilustraciones conceptuales de Esparta, los paisajes griegos y las Termópilas, escenario de la épica batalla. Snyder, Bissell y Watts estudiaron cada una de las ilustraciones. Bissell recuerda: “Preguntábamos: ‘¿Los actores tienen que subir la colina? ¿Bajarla? ¿Dónde se proyectan las sombras? ¿Qué parte tenemos que construir?’”.

Los decorados de paisajes se abstraían para poder ser utilizados después en escenas diferentes cambiando los ángulos de cámara o añadiendo elementos. De esta forma, Leónidas y su ejército de trescientos soldados marchaban a través de Grecia usando sólo tres decorados construidos. También se construyeron durante el rodaje algunos decorados para Esparta, las Puertas de Fuego y la tienda de Jerjes. “La escena de los mensajeros persas galopando hacia la cámara es la única que rodamos en exteriores”, dice Bissell.


Se concibió cada escena con un ambiente en 3D enteramente diseñado, y después se consiguió el color con ilustraciones de fotogramas principales. Cuando estuvieron completas, Bissell pudo evaluar mejor lo que tenía que construir y ajustar a partir de ello.
Chris Watts trabajó estrechamente con Bissell y Snyder para garantizar que los detalles creativos y técnicos ayudasen a la visión global. “Con 1.300 tomas de efectos visuales, no faltan elementos técnicos precisamente”, explica Watts. “Sin embargo, el primer desafío de 300 era creativo: todas las tomas de efectos visuales tienen que reflejar el estilo y la estética de la novela gráfica, pero también deben dejar espacio suficiente para la visión de Zack de las partes de la película que no aparecen en el libro”.


Debido a que casi todos los decorados y localizaciones fueron mejorados con efectos visuales, los departamentos artístico y de efectos visuales tenían que garantizar que los elementos de diseño y técnicos funcionasen bien juntos. Watts da una descripción simplificada del proceso: “Jim diseñó todos los decorados con los efectos visuales en mente. Durante la preproducción, los artistas de VFX aumentaron digitalmente los diseños de los decorados de Jim para darle a Zack una imagen exacta de lo que podía esperar como resultado final. Si había un problema que él no pudiera solucionar con los decorados existentes, ellos diseñaban o retocaban alguna otra cosa para hacer que funcionase”.
Como parte del desarrollo visual de la película, Watts y su equipo probaron prácticamente todo lo que se vería en la película: la apariencia del fuego, las capas espartanas, las heridas, las armas y la sangre falsa en oposición a la sangre real. “Casi todo, incluso los detalles que uno podría dar por descontado, se trabajaron concienzudamente durante varios meses”, continúa diciendo Watts. “Cuando estábamos de acuerdo en que algo funcionaba, los detalles se publicaban en una especie de “guía de estilo” que se distribuía a los vendedores de la película. Teníamos diez vendedores de efectos visuales en cuatro países, así que una de las cuestiones que había que cuidar era la continuidad del estilo”.
El departamento de efectos visuales también colaboró con el cámara Larry Fong. “Está claro que la novela gráfica influyó en la apariencia de la película, pero ése fue sólo uno de mis desafíos”, dice. “Mi objetivo era llevar al máximo el ambiente y el drama, pero también tenía que tener contento al departamento de VFX con mates limpios y un buen detalle de fotografía para permitir la aglomeración más tarde en cualquier momento”.

Haciendo la fotografía para la película, Fong tuvo que decidir cómo interpretar el libro de Frank Miller en tres dimensiones. “Traducir eso por medio de la iluminación y la composición era a veces complicado, pero muy divertido”, describe. “Había veces que buscábamos una correspondencia muy cercana a algunos fotogramas específicos del libro, que Zack llamó “los fotogramas de Frank”. Pero, obviamente, no todas las tomas de la película se corresponden con un dibujo, así que tuvimos que experimentar y desarrollar un estilo visual propio. Muy a menudo decía que era una cosa visceral más que un ejercicio técnico”.
El diseñador de vestuario Michael Wilkinson también quería ser fiel a la naturaleza gráfica de los dibujos de Miller. Para crear el vestuario de la película mantuvo “la fuerza de las líneas, las siluetas bien definidas y las pesadas telas colgantes de la novela gráfica, y utilicé tejidos con una gran textura, que quedan muy bien en la pantalla y dan sensación de vida”, expone Wilkinson.
Wilkinson y su equipo recorrieron el mundo para encontrar la inspiración y los tejidos que dieran vida a los diseños. El lino de las capas espartanas lo encontraron en Rusia, y se eligió por su bella textura y el dinamismo con el que se movía en las escenas de acción. Luego, el tejido fue sometido a pruebas intensivas con varios tintes hasta que se consiguió el rojo espartano exacto. Después, el equipo expuso las capas a un proceso de desgaste para simular el uso y las roturas propias de las batallas. “Nos fijamos en el libro y descubrimos que hacia el final de la novela, Frank había dibujado las capas blanqueadas y hechas trizas”, recuerda. “Por ello, desgastamos nuestras capas vertiendo lejía, tinte y pintura sobre ellas para que pareciera que habían sido usadas en una lucha encarnizada”.


Sus decisiones también ayudaron a ilustrar el efecto psicológico que las batallas han tenido en los espartanos. “Sus espíritus están rotos y agotados por las heridas que reciben en las diferentes batallas”, admite. “Así que el aspecto gastado de las ropas es también una metáfora de la vida de los personajes, que se desangra”.
Para diferenciar entre los ejércitos espartano y persa, los primeros vestían con tonos tierra ricos y cálidos, mientras el ejército persa brilla con sus colores verdosos y sus exóticos verdes, azules y púrpura con oro. Wilkinson explica: “Los trajes de los guerreros griegos acentúan sus físicos muy esculpidos, como si sus cuerpos fuesen sus armaduras; en cambio, el ejército persa está cubierto de ropas exóticas, y las siluetas se exageran para dar la impresión, a ojos de los griegos, de que se aproxima un monstruo misterioso y desconocido”.

El vestuario del ejército persa se inspiró en varias fuentes. “Imaginamos que cuando Jerjes partió de su tierra hacia Grecia, ya había entrado en contacto con muchas culturas diferentes”, dice Wilkinson. “Por eso, para cada una de las diferentes tribus persas utilizamos diferentes influencias, desde África a Egipto, Rusia, Armenia, Japón, China y todos los países incluidos en esa franja”.
La elaborada vestimenta de Jerjes, compuesta casi por completo por metal en lugar de tejido, está basada en el fotograma de Miller procendente del libro. “El dibujo que hizo Frank de Jerjes es una de mis imágenes favoritas de la novela gráfica”, dice el diseñador de vestuario. “Me encantó su audacia, y fue inspirado por la preferencia de Frank por el impacto visual por encima de la autenticidad histórica”.


El vestuario que diseñó Wilkinson para Jerjes es, de lejos, el más complejo de la película. “El traje consiste en dieciocho piezas de joyería diferentes, cada una de las cuales usa montones de cuentas y motivos de adorno de África y Oriente Medio, más doce piercings que creamos especialmente para el personaje”.
Usando como materiales pieles pesadas, piezas de bronce, plumas, pelo de caballo, fibra de vidrio y resinas plásticas, Wilkinson y su equipo de sesenta modistos crearon las armaduras, adornos y cascos para vestir a los espartanos y a los persas. Muchas de las prendas tuvieron que ser fabricadas más de una vez. Por ejemplo, había cinco capas espartanas para cada uno de los actores principales y diecisiete duplicados de los cascos de plumas característicos que lleva el rey Leónidas.
La apariencia de los personajes, tanto los humanos como todos los demás, también recayó en el equipo de efectos de maquillaje, encabezado por Shaun Smith y Mark Rappaport. Fueron responsables de diseñar la imagen de Efialtes, los Inmortales, el Verdugo y diversos personajes de la tienda de Jerjes, al igual que el lobo al que se enfrenta el joven Leónidas e incluso algunos caballos. También se encargaron de fabricar el dramático “Muro de los Muertos”, que los espartanos construyeron empleando los cuerpos de los persas vencidos. Los equipos de maquillaje y efectos utilizaron una plataforma con máquinas hidráulicas para permitir a los espartanos convertir el muro en un arma eficaz. El equipo de maquillaje también tuvo la responsabilidad de crear personajes que no aparecen en la obra de Miller.

Sin embargo, Snyder, los productores y todos los que participaron en la producción deseaban fervientemente permanecer fieles a la visión expresada en el trabajo de Miller. Nunnari declara: “Trabajando todos juntos, nos convertimos en una parte de este fantástico equipo y disfrutamos del proceso de hacer esta película en todos los niveles”.
La música
El co-guionista y director Snyder llamó a Tyler Bates, que había colaborado con él en Amanecer de los Muertos, para componer y producir la banda sonora. Snyder pidió a Bates que creara un sonido irresistible para intensificar la reacción emocional del espectador ante el heroísmo y el sacrificio de los espartanos. Para conseguirlo, Bates creó una dramática atmósfera orquestal y coral que abarcó una gama de tonos inusual en películas de estudio. Ésta fue grabada en los estudios Abbey Road, famosos gracias a los Beatles. La cantante de origen iraní Azam Ali, cuya evocadora y exótica voz ha aparecido en varias bandas sonoras para cine y televisión, incluyendo, recientemente, The Nativity Story, es la voz de Esparta y de la amenaza persa.

“Mi intención era ser fiel a la inspiración de la película y a la libertad y la voluntad de los espartanos”, dice Bates. “El mayor desafío era seguir un hilo musical a través del paisaje cambiante del arte visual de la película, a la vez que mantener sus cualidades épicas y emocionales. Tuve que abordarlo en un estilo tan ingenioso como el de la película”.
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