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El reparto
Bayona pensó en Belén Rueda desde el primer momento para el
papel de Laura. Para el director “debía tratarse de una
actriz muy versátil. Belén puede parecer muy vulnerable y al mismo tiempo es
capaz de sacar una gran fuerza interior que la hace poderosa. A mi me recuerda
mucho a las heroínas del cine de James Cameron. A la vez es una gran madre, y
eso me ayudó mucho a la hora de preparar juntos el personaje”.
Interpretar a Laura supuso un reto para Belén Rueda. No sólo era su primer
protagonista en cine, sino que para ella el cine de suspense era un terreno
completamente inexplorado. La actriz recuerda como la historia le cautivó desde
el primer momento: “No había nadie en casa y estaba
pasando muchísimo miedo leyendo el guión, pero no pude parar hasta el final. El
argumento te engancha y sorprende constantemente. Cada tres o cuatro escenas te
descoloca, te desconcierta y te obliga a replantearte la historia hasta llegar a
un final sin concesiones”.

Rueda asegura que “la primera impresión al finalizar un guión para mí es algo esencial. Cuando finalicé El Orfanato sabía que tenía que hacer esta película”. La entrega de Belén Rueda fue hasta el límite, tanto física como emocionalmente. “Perdió más de ocho kilos durante el rodaje y no le importó salir desmejorada en ningún momento”, afirma Bayona, quien está especialmente satisfecho con el trabajo de la actriz. No sólo él sino todo su equipo ya que como el director recuerda “el equipo arrancó a aplaudirla espontáneamente al final de varias tomas. Fue muy emocionante. Belén comparte muchas cosas con el personaje de Laura. Fue muy valiente al aceptar el papel y le estaré eternamente agradecido”.
Carlos, el marido de Laura, está interpretado por Fernando
Cayo. J.A. Bayona le recordaba “de un par de
memorables interpretaciones secundarias en películas como Lobo o Shacky Carmine. Como
secundario siempre acababa robándole la escena al actor principal. Buscaba una
cara que no fuera muy conocida para el gran público así que me dije que ya era
hora de que alguien le diese un protagonista a Fernando”. Sobre el guión,
Fernando Cayo asegura “en una primera lectura la
historia me atrapó, me envolvió, me sedujo, me emocionó. Y al revisarlo me di
cuenta de que estaba lleno de detalles, pistas y mensajes que hacen que la
película gane en profundidad y misterio”.

Uno de los personajes que aparece en escena para desvelar esos secretos es Aurora, la médium que interpreta la ganadora de un Goya Geraldine Chaplin. Para la mítica actriz “esta película será una buena baraja de emociones: hay miedo, hay dolor y hay tensión. También hay una parte que yo encuentro romántica y de una tristeza enorme. Hay muchas emociones en esta película, algunas de ellas muy perturbadoras”.
Belén Rueda coincide en destacar también los elementos más emotivos de la
trama. Para la actriz “están muy bien compaginados el
miedo y la emoción. Hay momentos en esta película en los que estás a punto de
soltar la lágrima y te pegan un susto que te hace saltar en la butaca”.
Sin embargo, es la ambigüedad que rodea al personaje de Laura lo más destacado
para Geraldine Chaplin. Según ésta, “lo verdaderamente
apasionante de esta historia es que trata de personajes heridos, lo que les
vuelve más impredecibles. Nunca sabes si lo que ve Laura es algo sobrenatural o
producto de su locura. Y nadie es tan presuntuoso, ni el guionista ni el
director, como para presentarte una única verdad, tú sacas tus propias
conclusiones”.

La ganadora de un Goya Mabel Rivera interpreta a Pilar, una psicóloga de la policía que intenta ayudar a Carlos y Laura. A la actriz le pareció “muy conmovedor el modo en que el que la madre que interpreta Belén se entrega en una batalla sin tregua”. En la película también aparecen Montserrat Carulla, una primera dama del teatro catalán con recordadas interpretaciones en La Reina de la Belleza de Leelane o El Tiempo y los Conway, Andrés Gertrúdix (Bosque de Sombras) y Edgar Vivar (Bandidas).
Escogidos los actores principales, quedaba una de las tareas más delicadas del casting: dar con el niño que interpretase a Simón, el pequeño hijo de Carlos y Laura. Roger Príncep fue el elegido entre un casting de más de mil niños. Curiosamente, Roger, de ocho años de edad, fue el primero al que se le hizo una prueba de casting. El niño había llamado la atención del director en un spot de televisión que éste había protagonizado previamente. El director recuerda: “Roger hizo una primera prueba de casting que nos dejó boquiabiertos. Como es lógico seguimos buscando pero ningún otro niño nos pareció estar a su altura. Siempre teníamos en mente a Roger”. La experiencia con niños adquirida por Bayona en sus dos cortometrajes fue decisiva a la hora de afrontar el trabajo con Roger. “En un casting de niños has de guiarte por tu intuición y buscar más al personaje que al actor. A la vez has ser práctico y dar con el niño que pueda soportar la difícil dinámica de un rodaje. Roger respiraba verdad, era muy disciplinado y aún más listo. A las dos semanas de rodaje ya me estaba preguntando por las motivaciones de su personaje…”