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En consonancia con esa visión, Lawrence comenta: “Yo quería adoptar un enfoque naturalista para la filmación de esta película. Deseaba filmar aquí, en las calles de Nueva York, a plena luz del día y en lugares reales. Esto guiaba las actuaciones y la forma de rodar”.

El director eligió al director de fotografía Andrew Lesnie galardonado con un Oscar (trilogía El Señor de los Anillos) para evocar la simplicidad de emociones que él preveía para Neville y su mundo. “Nosotros intentamos realmente rodar utilizando la cámara para asegurarnos de que sentíamos lo que sentía Neville, tanto si se sentía solo, alegre o triste. Andrew ayudó realmente a convertir la cámara en un vehículo para el valor emocional de cada escena” relata Lawrence.
Junto al viaje interior, la cámara debía registrar el asfixiante transcurrir de la vida al límite de Neville que, en algunos casos, sería aumentada con efectos visuales. Pese a rodar a horas intempestivas en fines de semana para evitar las aglomeraciones de gente que son habituales en la ciudad, todavía se veían transeúntes madrugadores que interrumpían su camino para fotografiar el espectáculo con el teléfono móvil. Una de las secuencias más notables es la de Neville conduciendo un coche Mustang Shelby modificado, a través de una serie de coches abandonados y obstáculos por las calles de la ciudad, que fue filmada en los fines de semana de todo un mes en diversos de la ciudad.

Fue un formidable reto logístico filmar toda una película en la que el personaje principal vive una existencia solitaria en una de las ciudades del mundo más densamente pobladas. Y sin embargo los cineastas insistían en filmar en las localizaciones reales. “No se puede hacer una imitación de Nueva York” afirma el productor ejecutivo Michael Tadross afincado en Nueva York. “Tiene un telón de fondo único, y tuvimos mucha suerte al poder filmar en lugares en los que nadie había filmado antes”.
En colaboración con los organismos gubernamentales de todos los niveles, incluyendo la Oficina de Cinematografía y Televisión del Alcalde Michael Bloomberg, tanto Tadross como el director de exteriores Paul Kramer se encargaron de seleccionar algunas de las localizaciones más concurridas y emblemáticas. Se concedió al equipo de producción una autorización sin precedentes para poder rodar en algunos de los monumentos y sitios más famosos de la ciudad.
Además se le permitió—durante cortos períodos de tiempo y en horas intempestivas—interrumpir el tráfico de coches y personas entre varias manzanas de la ciudad para crear una zona vacía de gente, exceptuando a Robert Neville. Incluso la más breve toma exterior requería que la zona sufriera una transformación que incluía la colocación de coches abandonados, de fachadas desmoronadas de edificios, y de plantas artificiales, arbustos y hierbas surgiendo del pavimento agrietado, con una capa de mugre para completar la pátina de deterioro.

En la lista de localizaciones de Nueva York figuraban todos los diversos barrios cosmopolitas y eclécticos de tres de los cinco distritos municipales de la ciudad, entre los que figuraban Grand Central Terminal, la zona del edificio Flatiron que está junto al Parque de Madison Square, el Parque de Washington Square, las elegantes calles de TriBeCa, el barrio Meatpacking, Columbus Circle y Chinatown.
Rodar durante varios fines de semana en el entorno de tiendas de lujo de la Quinta Avenida, fue uno de los retos más difíciles. Para paralizar completamente el tránsito de peatones y coches desde la Avenida Madison y la Sexta Avenida, cercando la Quinta Avenida en el tramo de la calle 57 a la calle 49, fue necesaria la intervención de cientos de ayudantes de producción, de agentes de tráfico y de la aplicación de la legislación local.

En duro contraste con el vacío de Manhattan posterior a la pandemia, miles de actores y extras abarrotaron las calles para evocar el pánico y el caos de la cuarentena y la evacuación de la ciudad. Durante tres meses de preparaciones se obtuvieron permisos de múltiples organismos y se elaboraron una gran cantidad de normas estrictas para coordinar la logística inherente a múltiples aviones volando hacia y desde una localización en el agua.