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La mayor parte de la acción transcurre en un muelle situado bajo el Puente de Brooklyn. Sin embargo, así como la mayoría de las localizaciones proporcionaban a Lawrence una maravillosa vista de la línea del horizonte de Nueva York, el muelle no existe en realidad. Con la colaboración de múltiples organismos de la ciudad, estatales y federales, de la unidad de Aviación NYPD del Cuerpo de Ingenieros del Ejército y del Departamento de Conservación Medioambiental, el equipo de producción utilizó una barcaza anclada en el lecho del río con una pasarela desde la costa, creando un muelle real.
El departamento de iluminación del equipo de producción inició un proceso que duró una semana para tender un cable y equipar el puente de Brooklyn, la barcaza y las calles circundantes, con una multitud de luces para iluminar el tramo de calle normalmente oscuro debajo de la autopista FDR.

Varios días antes del rodaje empezaron a llegar los equipos militares, organizados por el asesor militar y de armas Sam Glen, que resultó ser indispensable para el equipo de producción. Trabajar en estrecha colaboración con el ejército de los Estados Unidos fue de vital importancia para el éxito del rodaje de las secuencias.
El rodaje duró seis noches junto al puerto marítimo de South Street, y en las complicadas secuencias de acción participaron muchos aparatos militares de aire y de tierra, entre los que figuraban helicópteros Black Hawk de la Guardia Nacional de Nueva York y Dolphin H-65 de la Guardia Costera, Humvees y vehículos acorazados de asalto Stryker (los más recientes adquiridos por el arsenal de los Estados Unidos).
Las embarcaciones grandes y pequeñas, proporcionadas mediante un acuerdo con el Ejército de los Estados Unidos y la Guardia Costera, desempeñaron un importante papel en estas escenas y garantizaron la seguridad de miles de actores y extras, de los cineastas y de los miembros del equipo de producción, que estaban en la orilla. Más de 150 militares estaban presentes—tanto delante como detrás de la cámara—manejando los aparatos utilizados en estas secuencias de la película.
“Todo el mundo estuvo de acuerdo en que era importante utilizar tropas reales en las escenas, por su experiencia y para proporcionar una mayor autenticidad” dice Glen. “La famosa División de Infantería 69 de Nueva York, bajo el mando del Departamento de Defensa, tuvo la amabilidad de permitir que sus tropas colaborasen con nosotros como extras cuando estaban fuera de servicio. Estos soldados están entrenados para el mantenimiento de la paz urbana, lo que añade un mayor realismo a todo esto”.

Aunque Lawrence se comprometió a rodar realmente todo lo que fuera posible, fue necesario el CGI para aumentar la visión descontrolada de una ciudad abandonada y de los Infectados que se habían hecho con el poder. El supervisor de efectos visuales Janek Sirrs, ganador de un Oscar, (trilogía Matrix) tuvo a su cargo la creación de los Infectados, que son supervivientes al mortal virús que han quedado transformados en unos seres monstruosos con un desarrollado instinto asesino.
Sirrs y su equipo dieron vida a estas criaturas mediante la creación de personajes por medios digitales y con la tecnología de captación del movimiento. Los dobles especialistas llevaban trajes provistos de indicadores que permitían que sus movimientos fueran reproducidos en el ordenador. Se utilizó también el CGI y la composición de efectos visuales para completar el efecto, con el resultado de unas criaturas sin cabello con piel semitransparente, lo que permite ver hasta la primera capa del músculo. Los Infectados son liderados por el Macho Alfa, interpretado por el actor Dash Mihok.

La Kingsbridge Armory, un antiguo arsenal de la Guardia Nacional en el Bronx, proporcionó el telón de fondo tenebroso para la mayor parte del trabajo de efectos visuales pero principalmente para el entorno de Times Square irreconocible en un mar de hierba verde. El equipo de producción también utilizó el interior de 100.000 pies cuadrados de la Marcy Avenue Armory en el barrio de Williamsburg de Brooklyn. En este recinto estaban los cuatro platós que comprendían la guarida reforzada de Neville, una casa de cuatro pisos de piedra caliza, cuyo exterior fue filmado en el parque de Washington Square.
El bunker de Neville, donde Neville, Alice y Ethan se atrincheran para protegerse de los Infectados, fue concebido y diseñado por Naomi Shohan. Los diseños fueron luego mejorados por el supervisor de efectos especiales Conrad Brink, que añadió múltiples equipos hidráulicos y cañones de aire presurizados para sacudir literalmente el edificio desde los cimientos cuando se producen las explosiones alrededor de la casa de piedra caliza.

Aún con toda la intensa acción y los innovadores efectos visuales de la producción, Goldsman todavía encuentra que el aspecto más impactante y cautivador de la película es el viaje interior de su personaje principal. “Es realmente la historia de una pérdida,” dice. “Se trata de lo que sucede cuando perdemos lo que amamos. Nuestra suposición era simplemente que cuando se produce una pérdida catastrófica el mundo se paraliza. Y con el fin de expresar eso de forma espectacular hemos creado un mundo que se paraliza. Es también una historia acerca del renacimiento y de lo que hay que hacer cuando es necesario efectuar una curación. Puede que sea ciencia ficción, pero es una historia con la que cualquiera de nosotros puede identificarse”.
Will Smith reconoce la naturaleza dual de la película, como thriller épico de ciencia ficción y como viaje emocional de un ser humano. “Está compuesta de capas y luego vas eliminando cada una de las capas”. “Y es interesante cuando llegas a las capas cuarta y quinta en las que hay algo un poco oblicuo y la gente puede sacar sus propias conclusiones. Esta película es una experiencia y es de esperar que sea una experiencia catártica para el público. Evidentemente deseamos que sea emocionante, pero también que suscite pensamientos e interrogantes. Esta es la línea que hemos deseado seguir con esta película”.